La Historia del Refugio Bonita

Mi nombre es Gus De Rosa, y soy el papá del Refugio Bonita.
Digo “papá” porque en el Refugio habitan mis hijos.
Tengo certezas firmes: no son mascotas, no podría llamarlos asi.
Son mis hijos son: FAMILIA.
Rescato animales desde que tengo memoria.
Nací en 1963 y en el 2005 pude establecerme en una casaquinta de 2500 m2.
En un principio éramos 40 perros y 25 gatos.
En pocos años la población creció hasta casi 300 animales
incluyendo un ternero y un caballo además de los ya mencionados perros y gatos.

En los tiempos que corren la población oscila de 150 a 200  habitantes,
y soy reacio a entregar a mis hijos indiscrimiadamente en adopción.
El motivo es simple,- el 90 % de  ellos son animales adultos y los he rescatado de cachorros.
Los que quedan conmigo, son los que NADIE HA QUERIDO EN SU MOMENTO.
O sea, he rescatado de la calle, de las zanjas y los caminos,
camadas enteras y los que nadie ha querido se han criado conmigo.
Por eso con el tiempo me inclino más a llamarlo: SANTUARIO y no REFUGIO.
Yo vivo en el Refugio Bonita.
No los dejo a sus suerte y los visito unas horas por día.
Yo vivo con ellos.
Mis animales no viven en caniles mínimos como comúnmente sucede en muchos Refugios.
Mis animales viven en áreas  amplias, sueltos y corren libres
y saltan y juegan,
y lo ensucian y destrozan todo. Ellos son cachorros eternos.
Sólo algunos viven en caniles amplios pues son “clanes”
por ejemplo La India y sus hijos: Minina, Gervasio y Tanque,
o Los Fuleritos, un hermoso trío de mestizos de Salchicha con Doberman.
Mis hijos viven felices y sanos.
Actualmente continúo rescatando.
Y cuando de cachorros se trata, son puestos de inmediato en adopción.
SIEMPRE es mejor un hogar a un refugio,
pero estoy convencido que debe hacerse esto cuando el animal es pequeño.-
es de una crueldad absoluta hacerlo cuando él ya ha creado lazos.
El REFUGIO BONITA no es un Refugio “común”
y lo expreso con orgullo.
He dado otrora, muchos hijos en adopción y me los han devuelto
debido a que no comían o se mostraban agresivos.
Ellos aman su casa,- su parque, su nogal, sus pinos, sus amigos.
Ellos aman a su papá y yo los amo.
Y así será por siempre,
nunca dejaré de amarlos.
En la tierra o en el cielo
siempre serán
mis hijos.
Y no se abandona lo que se ama
Nunca.
Mi nombre es Gus
y soy el papá del Refugio Bonita.